martes, 1 de abril de 2008

CUANDO EL CIELO NO QUISO ESPERAR.........es un homenaje de la radio a Tomas Kusminsky





Es sabido que la vida, no necesariamente ocurre siempre antes y en otra parte.


Algunas de las personas que caminan entre nosotros, son pero lo desconocen.

Nacen y transcurren en la vida como criaturas sutiles, sin que nadie denuncie su esencia simplemente porque tampoco lo saben.

Eligió para vivir una vida donde la imaginación y el discernimiento se recreaban ilimitadamente.
Franqueó las puertas e ingresó en una geografía reservada a unos pocos.
Un lugar donde le bastaba para expresarse con el mas suave de los tonos.
Y no porque el lugar no existiese, sino porque la mayoría de las veces, aunque el mundo no siempre se da cuenta, los jóvenes callada y sanamente van formando de un deporte, un estudio, un grupo de amigos, un sitio... "El lugar".
Y en ese sitio, caminan, se ilusionan, sienten y hasta viven, sin provocar ruido, con esa levedad que le está reservada a aquellos para quienes la materia representa, solo un accidente de relativa duración; un fenómeno a través del cual manifestarse a lo externo es solo representar las formas de un cuerpo.


Descubrir su mundo de jóvenes, es otras muchas veces, aprender a buscar en su cualidad mas significativa: el brillo de los ojos.
Los jóvenes desde la mirada, cuando esto sucede, dejan manar una luz especial, que forma en quienes los rodean un profundo manantial invadido por la ilusión de saberse parte de algo diferente, distinto, nuevo .
Allí es cuando miran, pero mas que mirar, dicen, tras la mirada, forman una especie de asombro apasionado a su alrededor....
Están en el mundo, perteneciendo pero sin pertenecer del todo pues tienen su propio mundo....

Y sucedió lo que sucede siempre en las historias de aquellas personas especiales, que están y no están, pertenecen y no pertenecen a este mundo...

Porque Ser Humano es constituir historia de vida, historia que pasa entre días y noches, mas días y mas noches que llevan a descubrirse e ir descubriendo.
Descubrir grupos, amigos gente, cosas que a veces llevan tiempo.
Memorizar pequeñas señales, gestos, palabras, modos, tiempos, lugares, amigos, pasión, deporte sano y por sobre todo vida...
Pero descubrirse humano algunas otras veces, cuando interiormente se posee mucho, lleva a no poder permanecer y entonces allí se comienza a regresar.....
Y poseer esa riqueza interior, que a los dieciséis algunas veces se posee, es algún día inesperadamente ser elegido para partir....
Apagar una a una las luces .....Abrazarse a otra luz misteriosa y permitir que desde arriba, desde el cielo desnudo....
.....una estrella curiosa se apodere de ese ser tan especial para tranformarlo en cuidador de sueños.
Por eso........
Aun a la distancia.
Todavía naciendo...
estés donde estés
como estés,
cómo creas que estés,
que tus pulmones se tornen mil cielos
y cada mañana,
tus campos se bañen de Sol


"Algunas de las personas que caminan entre nosotros, son pero lo desconocen", decíamos al principio....
Tomas Kusminsky es uno de esos raros ángeles , una ilusión de 16 años que con forma humana fue elegido para iluminar con sus ojos y su juventud este mundo, desde el borde suave de una estrella.

domingo, 30 de marzo de 2008

RAICES. Escribe Tomás Penacino.




HAY UNA MISMA BANDERA...


“He aquí un país de rostro iluminado que lleva en su cola desolación, hambre, sequía. He aquí un país que vuelve la cabeza de sus lacras como cierto médico que escondía de los doctores a sus hijas febriles a fin de que no las supieran apestadas(...) He aquí un país que no resuelve sus abscesos, que los deja consumirse por dentro de malestar y mordedura”.
El rostro de país que pintó Eduardo Mallea hace casi cincuenta años, es el mismo que asoma hoy. El rostro de hombres y mujeres que han sido trágicamente capaces, por estas horas, de sembrar penurias cuando solo debería haber paz, fruto de la justicia en una tierra bendecida.
Débil carne en la que sea enquistado la insensatez. Cada contrincante pretende dominar el centro del ring, corazón de una patria mal herida, con sus adeptos en los rincones levantando sus puños. Rodeando el patético cuadrilátero, millones de espectadores mudos de espanto ante tanto desquicio.

En este rincón…
de espaldas al río marrón, un gobierno infectado de poder por el poder mismo; un gobierno que intenta disimular su tozudez pretendiendo dar la imagen de estar del lado de los más débiles; un gobierno que evidencia no haber pensado una política clara para el campo en todos estos años; que adopta una cómoda posición de centralismo para gobernar; que se sienta a recaudar en la boca de salida de las divisas sin distinguir el grande del chico para repartir luego, conforme a su voluntad e intereses; un gobierno que no quiere ver ni pone en discusión temas vitales como la extranjerizaciٕón de la tierra, del agua potable y de los recursos minerales; un gobierno que, según dicen expertos en el asunto, con la misma plata que pretende invertir en un tren bala para ahorrar un poco de tiempo a los que viajen a Rosario y Córdoba, podría revitalizar la red troncal ferroviaria nacional, ayudando así a resucitar a miles de pueblos fantasmas diseminados a lo largo y a lo ancho del país.

Y en este rincón…
El Campo. Necedad sería no reconocer que el país interior vive del campo (y también muere). “Tierra adentro” mezclados van, por un lado esa estirpe porfiada y en retroceso: el pequeño chacarero. El que no alquiló su campo y se echó a dormir la siesta; el que aguantó la inundación con el agua al cuello pero no se fue; el que sigue arreglando con alambre su tractorcito y sigue insistiendo con sus vaquitas y su poco de trigo y de maíz; el que por más que le metan la mano en el bolsillo de la bombacha otra vez y sin aviso, seguirá tozudamente arando y sembrando y ordeñando la vaca que cada vez da menos leche; el que, aunque ya no viva en la chacra, volverá a ella cada día por que allí queda el aura de lo que su familia tan campesina como él, le enseñó: Amar a la tierra generosa y a ese prójimo al que es capaz de servir con la “gauchada” tan nuestra. A su lado, los eternos señores de la tierra revestidos, en no pocos casos, de la insolidaridad e indiferencia hacia el resto de la sociedad que ha caracterizado a muchísimos de sus actores desde que los campos quedaron libres del “peligro del indio”.

Un par de muestras bien claras de lo que escribo he tenido en estos días. Por un lado el testimonio de una mujer que me confesó que su corazón sangraba. Ella veía a las esposas de los que fomentaban el paro, arrasar con todo lo que encontraban en el supermercado. Se ponían así a resguardo del desabastecimiento que sus maridos alentaban, postergando al jubilado o la mujer con sus cinco chicos que apenas si podían ir por una botella de leche o unas pocas papas cada día.

El otro testimonio me lo dio sin pedírselo don José Contreras. Achacoso como está, lo llevé en mi auto hasta su ranchito al final de la avenida. En el trayecto me contó que trabajó treinta y seis años en la estancia “San Juan” de Dugan, pero, “…don Bernardo, el patrón viejo se murió, me estropié y me quedé en la calle…”. Ahora sobrevive con una pensión miserable.

Por años, el “Campo Argentino” en la persona de muchos insensibles propietarios y en especial de los que ningún sacrificio les costó esa tierra recibida en herencia, han explotado, embrutecido y abandonado a su suerte a generaciones de argentinos que contribuyeron con su esfuerzo a mantener su patrimonio y ahora están obligados viven de la caridad o enterrados en los asilos. Una historia que sigue hoy con contratos temporarios y en negro que empleando de ese modo, buena parte de la ya escasa mano de obra rural.

Aprieto los ojos para hacer mía la bronca del gallego Sánchez allá en mi pueblo de Bunge, pidiendo al cielo una pedrada que acabara con la soja de su patrón. Veinte años de diario y duro ordeñe concluidos de la noche a la mañana por que el campo sería, en adelante, sólo para agricultura, empujándolo a él al pueblo con su familia para vivir de changas.

Pelea de ciegos antes nuestros ojos, de quienes seguramente no recuerdan aquella sentencia del gaucho Martín Fierro que dice que si entre hermanos pelean, los devoran los de afuera. Es lo que está pasando y “Campo y Gobierno” con sus guardias armadas, no están “viendo” lo que la mayoría creo que ve pero no encuentra como expresarlo.

Que de ambos rincones alguien “tire la toalla” y pare este combate de ciegos que nos destruye a todos y nos empacha de lo único que podemos empacharnos en estos días de inaudita escasez: de tristeza. Que la racionalidad se siente a la mesa con quienes han sido elegidos para decidir, de uno y otro lado.

Concluyo con aquellos versos del inolvidable Víctor Jara en “Plegaria a un labrador”: “Levántate y mírate las manos, para crecer estréchala a tu hermano. Juntos iremos unidos en la sangre. Hoy es el tiempo que puede ser mañana”. Hoy es el tiempo de abrir los ojos. Mañana…tal vez sea tarde.


Raíces agradece a Tomás Penacino el aporte a la columna semanal Raíces con su artículo PELEA DE CIEGOS y espera, al igual que su autor, que estas letras pierdan actualidad y sean pasado, mañana mismo, eso significaría que hemos crecido y madurado, tanto gobierno como pueblo...